Todos andamos detrás del talento, de aquel proyecto que nos aporte un gran retorno de inversión económico, de visibilidad o nombre (casi tan importante como el anterior, como ejemplo un buen grupo de mentores provienen de algún proyecto exitoso o no, que los referencia de algún modo). Sin embargo, el talento y la imaginación/intuición de negocios es un bien realmente escaso, cada vez cuesta más encontrar proyectos ilusionantes o con potencial para serlo, que ofrezcan a los inversores oportunidades de inversión para mantener el ciclo en funcionamiento. En lugar de ello encontramos propuestas más parecidas a lo existente o que ofrecen propuestas a nichos específicos de mercados saturados o que copian proyectos que funcionan, en otros mercados.

Tenemos un déficit de buenos proyectos hasta tal punto, que de buscar proyectos brillantes, hemos pasado a buscar ideas con potencial de ser un proyecto brillante. Y eso es algo que nos acerca al modo de funcionamiento de otros ecosistemas (Sillicon Valley) en lo que atañe a la cercanía de inversión hacia estadios  menos maduros de proyectos empresariales. Esta traslación de todos los actores hacia proyectos más “verdes” conlleva que los riesgos sean más altos y que la capacidad para cometer errores sea más alta y cada vez cuesta más distinguir el oro en la mina.  No es lo mismo trabajar sobre ideas potencialmente brillantes que sobre proyectos potencialmente rompedores.

Cuando trabajamos sobre proyectos, la clave es distinguir la señal del ruido, identificando los indicadores de medida adecuados que nos dan señales (usualmente objetivas y cuantificables) sobre mercado, sobre la respuesta ante nuestra propuesta y sobre la capacidad del proyecto para crecer con rapidez y eso te permite tomar decisiones sean de cambio, aceleración o de inversión. Pero cuando trabajas con ideas, debes valorar el potencial de movimiento que tiene el proyecto en base a la idea que lo genera, y es ahí donde se incorporan factores no tan cuantificables a priori y que multiplican el riesgo de equivocarse, sea por exceso (invertir en proyectos no viables) sea por defecto (no invertir en proyectos de alto potencial).

mineroPor seguir una analogía, incubando o acelerando proyectos avanzas como navegan los submarinos, usando el sonar y la geolocalización sobre mapas existentes (de referencias conocidas, competencia, soluciones similares, consumidores conocidos, proyección de las ventas, crecimiento….). Cuando trabajas sobre las ideas, eres tú el que imagina el mapa sobre el que avanzarás, es una percepción y sobre esa visión hay factores que tienen gran peso y factores que engañan la percepción.

En nuestra experiencia, en casi todas las ocasiones, las ideas son como un diamante en bruto, como son presentadas no aportan diferencia sobre mercado o son irrealizables o no son un negocio interesante, más allá de la mente del emprendedor o startup. Habitualmente hay que dar forma a esa idea, moldearla en función del mercado actual, valorar su éxito sobre el mercado potencial y finalmente decidir si vale la pena seguir. Es la fase más importante, lo demás es sencillo en comparación. Sin embargo, aplicar la metodología que usas para trabajar con proyectos es kriptonita cuando trabajas con ideas.

La mayoría de los mentores y de los inversores están acostumbrados a manejar su propia experiencia y camino de decisiones como predictor de éxito sobre las ideas o proyectos de los otros, sin identificar si lo que les llevó al éxito es extrapolable a otros proyectos. ¿Eso quiere decir que la experiencia de un mentor o inversor de éxito no sirve a otros de otros sectores? En ningún caso, todos los sectores comparten una serie de factores comunes al negocio, e independientes al sector, que son necesarios para conformar el éxito, lo importante es saber qué factores son y como gestionó el proceso de decisiones que le llevaron a tener éxito, eso sí es extrapolable e invaluable y no la decisión en si misma. Un buscador de oro, entiende que hay factores que si existen hacen más probable encontrar oro, pero su hallazgo anterior no le va a permitir encontrar oro siempre.

buscar oroPor otro lado, la tendencia a la conformidad o presión hacia la normalidad, es algo que hace que las novedades sean rechazadas simplemente por alterar el statu quo, lo que hace que cuanto más rompedora sea una propuesta, más rechazo recibe por el hecho de romper lo que se considera normal, adecuado, tradicional….lo que ha funcionado hasta ahora. Hemos visto ideas y proyectos ser rechazados por mentores o inversores que ven que el mercado funciona de una manera y no es posible que lo haga de otra.  Se evalúan propuestas disruptivas en base a los parámetros de funcionamiento standard de los mercados a los que se dirigen, lo que augura un fracaso cierto, por lo que se recomienda al emprendedor dirigirse a caminos más trillados. Cambiar las reglas de un mercado no es una garantía de éxito o fracaso, esto lo deciden los clientes, no el inversor o el mentor.  Lo irónico del asunto es que en muchos casos son personas que alaban en foros públicos la innovación y la disrupción, este es uno de los peores frenos para la innovación, tanto a nivel de empresa standard como a  nivel de startups.

La fe sin certezas es el último que trataremos, cuando no tienes indicadores que te den señal y no ves otra alternativa, solo te queda encomendarte al olfato/fe cuando te cuentan una idea. Hasta ahora no ha sido un problema para mentores o inversores  en nuestro país y sí para los fondos de maniobra de los emprendedores o startups, la mayoría de los molinos de viento no llegaban hasta los inversores (aunque alguno famoso hay), pero hemos visto aquí y en otros países, como la pirotecnia y los fx influyen sobre la percepción de los inversores, para crear fantasías (o burbujas) sobre las que nadie quiere asumir el fracaso, para tratar de recuperar los fondos invertidos. La ausencia de indicadores y el efecto el traje del rey mantienen con vida proyectos inviables y de ahí a la burbuja sobre ideas locas hay un paso. La cuestión es, como siempre, como identificar señal sobre ruido y la clave no va a estar en lo que nos dice la aceleradora o los primeros inversores o la pirotecnia, sino en nuestra capacidad para aislar si el mapa del tesoro tiene posibilidad de llevarnos o es otro fake mejor o peor soportado.

En fin que lo de buscar oro siempre ha sido un trabajo de lo más duro, pero que aun así hay formas más probables que otras de encontrarlo….feliz entrada de año a todos.