El interesante post de Raquel Quilez sobre el posible estallido de una burbuja en Silicon Valley describe la amenaza ocasionada en el ecosistema de Startups, por una burbuja generada debido al gran volumen de inversión sobre empresas, que todavía no han salido a bolsa o que no pueden justificar resultados acordes al volumen de inversión que reciben. El resumen es que se está invirtiendo más sobre expectativas de los proyectos, que sobre la capacidad de esos proyectos de convertir interés en dinero. A estas empresas que generan este interés máximo en inversores, les llaman en USA Unicornios mientras que a los cadáveres que dejan algunas de esas empresas que se estrellan contra la realidad, los llaman Unicorpse. ¿Qué lleva a un Unicornio a convertirse en una llamarada en el cielo?

Muchos factores seguro y sin pretender dar lecciones, estamos viendo señales de que este efecto puede estar manifestándose aquí. Algunas señales:

1.- Las ideas sexys molan y atraen más pasta…..no hay que darle más vueltas, es así, hay ideas que entran por los ojos (o más abajo), modelos que sólo oírlos o ver la presentación (suele ser siempre espectacular) uno siente que serán un superventas sin bajar del autobús. Estas ideas consiguen inversión con más facilidad y cantidades más altas con menos requerimientos, dado el potencial aparente de éxito. Sin embargo, otros modelos con más señales de éxito en su cv de negocio, pero con ideas menos rompedoras o atractivas, van de pitch en pitch a la búsqueda de inversiones. ¿Hemos venido a hacer dinero o a molar más?

2.- La pirotecnia en los pitch es cada vez más apreciada para las rondas, pero el foco suele estar lejos describir el interés de cliente….vemos presentaciones orientadas a lo que creemos quiere oír el inversor, pero olvidamos que lo que más quiere oír es cuánto se va a vender y porqué. Un ejemplo con un clásico: habéis visto el vídeo de kickstarter de Peeble? Buscaban 100k$ consiguieron 10M$ con una presentación centrada en usabilidad.

3.- Tenemos unos súper especialistas en generar plataformas con números, los mega agregadores: proyectos que centran su esfuerzo en conseguir usuarios (no clientes) o visitas con la idea fuerza de que convertir visitas en  usuarios y éstos en clientes, funciona siempre o que una vez el volumen de usuarios alcance masa crítica, es muy factible vender la empresa con éxito….y hasta ahora en muchos casos, la experiencia les da la razón. Vemos increíbles cifras de venta o inversión en proyectos con modelos, que todo anuncia, no van a responder como se espera en el mejor de los casos. Al parecer,  nadie recuerda las grandes ideas de teletienda u otras o los intentos de monetizar Whatssap, que al parecer pasa a gratuito y nadie hasta la fecha ha conseguido que Twitter sea un negocio acorde a su número usuarios.

4.- Todo el mundo está buscando proyectos, hay más inversión disponible que proyectos potentes en el ecosistema. Más pasta que proyectos viables, más competencia entre inversores y aceleradoras lleva a mayor relajación sobre los criterios de entrada, a bajar de trabajar en modelos de negocio en aceleración a ideas de proyecto con poca o nula historia en mercado.

5.- Existe una tendencia a centrarnos en expectativas y tratar de que estas triunfen en las segundas rondas o en las ventas, lo que lleva a valoraciones premoney o en primeras rondas del tamaño de la estrella de la muerte y con pinta de acabar igual, sin más garantías que datos de interés de mercado o primeras ventas, predisposición a aceptar planes de negocio antes que métricas y análisis sobre el potencial real de la idea para hacerse con el mercado.

La respuesta del ecosistema de proyectos a este elevado volumen de inversión disponible es llegar con poco y tratar de demostrar que puede ser un nuevo Facebook. Vemos proyectos que diseñan/facilitan las pruebas que llevan a los resultados que terminan en métricas para conseguir inversión sean exitosa o que magnifican algunos primeros resultados. La idea es buena, puedo tener clientes, pero, ante la duda de que algo de mi modelo pueda no estar funcionando ¿Qué hago?  ¿Exploro, modifico o pivoto y después voy a inversión  o lo parcheo a la espera de que con la inversión que podemos ganar, invirtamos en tracción y la multitud de pedidos que llegue, nos lleve a solucionarlo/minimizarlo? ¿Qué creéis que se elije?

Vemos en medios las cifras que consiguen las startups en rondas de inversión o ventas, pero nadie habla de las cifras de facturación, valoración  o del éxito para los accionistas de esas startups. ¿El éxito se para en la segunda ronda?

Los VC asumen porcentajes del 80% de fracasos en inversión como aceptables. Existen herramientas de soporte para afinar y reducir esos porcentajes, pero….parecería que el instinto buscaría otras armas o que al menos el elevado número de fracasos (propios y ajenos), le habilita a uno, a ser mejor en sus interpretaciones sobre los proyectos nuevos que ve. Sin embargo, la realidad es que ese instinto no mejora los % de eficacia, por lo tanto algo falla en esa lógica.

No nos malinterpretéis estamos encantados con la afluencia de inversión, nos encanta la pirotecnia y la pasión en los pitch y el instinto de los inversores  y la valentía de los que invierten en seed, pero creemos que hay que añadir detectores de humo para los proyectos, trabajar en las early stages (para poder generar proyectos válidos para esa inversión de segunda ronda) y ayudar a incrementar los porcentajes de acierto de los VC,  en lugar de lanzarnos sobre proyectos incipientes con toda la artillería o magnificar los resultados tempranos de estos para quemar etapas de inversión.

Las cosas son como son y estamos donde estamos. ¿Burbuja en Silicon? Probablemente, lo que es seguro es que cuando estalle ¿Seguiremos usando como herramienta para decidir, la experiencia anterior?  ¿Por cierto sólo en USA hay Unicornios? Europa también tiene algunos.

Hace muy poco, un ejecutivo de un programa de emprendimiento cuando le hablábamos sobre la necesidad de valorar mejor los proyectos seleccionados, escuchábamos el clásico “ya….pero en realidad yo ya he visto muchos y ya sé qué señales tengo que ver….no necesito más”, frase que hubiéramos podido escuchar al capitán Smith, si hubiera podido añadir a su dilatada experiencia previa como capitán, lo que ocurrió en el Titanic.